Escribes una dirección web, pulsas Enter y salta un error: «no se puede acceder a este sitio web» o «página no disponible». El problema de estos mensajes es que no explican por qué. La respuesta siempre se divide en dos: el problema es tuyo (tu equipo, tu red) o es externo (la propia web). Saber diagnosticarlo es el primer paso para resolverlo. Si el fallo es recurrente, conviene contar con un servicio de mantenimiento web profesional.
Problemas del lado del usuario
En la mayoría de los casos, el fallo está en el dispositivo, la red o el software del usuario. Son las causas más comunes y, por suerte, las más fáciles de arreglar.
Conexión a internet
Parece obvio, pero es la razón número uno. La forma más rápida de comprobarlo es intentar entrar en Google. Si Google tampoco carga, el problema no es la web que se quería visitar, sino la conexión: reiniciar el router suele resolverlo.
DNS
Si Google carga pero otras webs no, el sospechoso es el DNS, la «agenda de contactos» de internet que traduce un nombre de dominio en la IP del servidor. A veces la copia de esa agenda que guarda el ordenador (la caché de DNS) se corrompe. Se puede vaciar la caché de DNS desde la consola del sistema o, más fácil, cambiar los DNS a los de Google (8.8.8.8) en la configuración de red.
Firewall o antivirus
El firewall o antivirus funciona como un guardia de seguridad del ordenador y, a veces, se vuelve demasiado estricto y bloquea una web totalmente segura, sobre todo en redes de oficina. Para comprobarlo, se puede desactivar el antivirus momentáneamente: si la web carga, hay que añadir una excepción en su configuración para permitir el acceso a ese sitio.
Problemas externos: cuando el fallo no depende del usuario
Si la conexión, el DNS y el firewall están bien pero sigue sin poder accederse solo a esa web, el problema ya no es del usuario. En ese caso el problema ya no depende del usuario, sino de la infraestructura o el desarrollo de la propia web.
Navegador
El navegador guarda archivos temporales (caché y cookies) para cargar más rápido, pero a veces esos archivos se corrompen y chocan con la versión real de la web, o el conflicto viene de una extensión como un bloqueador de publicidad. La forma más rápida de diagnosticarlo es abrir una ventana de incógnito, que carga la web desde cero sin caché ni extensiones: si funciona ahí, basta con volver al modo normal y borrar caché y cookies.
El sitio web está caído
Si todo lo anterior falla, incluso probando desde el móvil con datos en lugar de wifi, el veredicto es claro: el sitio web está caído. Puede deberse a una sobrecarga de visitas, un plugin que falló tras una actualización (error 500) o a que el dominio no se renovó a tiempo. En ese caso, como usuario no queda más opción que esperar.
Checklist para diagnosticar el problema paso a paso
- Prueba a entrar en Google: si no carga, el problema es tu conexión. Reinicia el router.
- Prueba con datos móviles desactivando el wifi: si funciona, el problema está en tu red local; si no funciona, el problema es del sitio web.
- Usa el modo incógnito: si carga ahí, es la caché o una extensión de tu navegador. Límpiala.
- Desactiva el firewall momentáneamente: si la web carga, añade una excepción para ese sitio.
- Si nada de esto funciona, la web está caída del lado del servidor: solo queda esperar.
Para el dueño de la web, cada error es una venta perdida
Que una web esté caída es una molestia para un usuario, pero es una crisis para quien la gestiona: cada error 500 o 503 que ven las visitas es un cliente que se va a la competencia.
En Verko ofrecemos mantenimiento web para que tu sitio esté siempre online, rápido y seguro. Monitorizamos el uptime de forma continua y gestionamos las actualizaciones de forma controlada, para que tu web esté disponible cuando tus clientes la necesiten.